¿Está SENASA colapsando? Un análisis como usuaria, abogada y ciudadana dominicana
En los últimos meses, la crisis de SENASA ha dejado de ser un rumor de pasillos médicos para convertirse en una realidad que impacta a miles de familias dominicanas. Siendo la aseguradora estatal más grande y la que concentra la mayor parte del régimen subsidiado, su sostenibilidad debería ser un tema de interés público prioritario.
Hoy quiero compartir mi experiencia personal, algunos datos duros y una reflexión que, como abogada y usuaria, considero urgente.
Mi experiencia con SENASA contributivo vs. seguro privado
Como muchos, decidí escuchar las recomendaciones que insistían en que SENASA contributivo era la mejor opción: supuestamente más cobertura, menos trabas y mayor seguridad por ser estatal.
Pero la realidad ha sido distinta. Quiero contarles un caso concreto que viví en noviembre de 2024. Mi hijo y yo fuimos al médico con exactamente las mismas indicaciones: analíticas de laboratorio, estudios especializados y medicamentos. Yo presenté ambos seguros, SENASA contributivo para mis estudios y un seguro privado (Universal) para los de mi hijo. La diferencia fue contundente.
En laboratorios, con Universal pagué menos de RD$200 de diferencia. Con SENASA, más de RD$1,700. En estudios diagnósticos, Universal cubrió un porcentaje alto (80%), mientras SENASA limitó la cobertura en un rango de un 20% a un 50%. En medicamentos, Universal cubrió hasta un 80%, mientras SENASA apenas un porcentaje parcial. En la práctica, cada vez que acudo a un centro que acepta ambos seguros, el personal casi siempre sugiere pasar el Universal primero, porque “cubre más y más rápido”.
Esto no es anecdótico: refleja la percepción y la realidad del asegurado contributivo de SENASA, que paga religiosamente un porcentaje de su salario y se encuentra con un servicio que no está a la altura de esa contribución.
¿Por qué se habla de un posible colapso?
No es un secreto que SENASA ha crecido de manera exponencial en los últimos 10 años. Según cifras oficiales, solo en el régimen subsidiado hay más de 6 millones de afiliados. El Boletín Estadístico de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) de 2023 señalaba que SENASA maneja cerca del 47% del total de afiliados al sistema, con un costo promedio por persona que se incrementó más de un 35% en los últimos cinco años.
Una de las principales razones de este déficit fue una decisión eminentemente política durante la pandemia: incorporar de manera masiva a millones de ciudadanos que no cotizaban, con el objetivo de ampliar la cobertura social en un momento crítico. Si bien esta medida fue comprensible desde el punto de vista de la salud pública, no vino acompañada de un plan financiero sostenible que garantizara el pago oportuno a clínicas y farmacias. Desde entonces, SENASA ha asumido un volumen de afiliados que excede su capacidad presupuestaria, mientras los costos médicos y farmacéuticos siguen aumentando.
Además, se suman otros factores: tarifas que no se actualizan conforme a la inflación, atrasos en los reembolsos a proveedores, restricciones presupuestarias que obligan a limitar coberturas y el hecho de que muchos asegurados del régimen contributivo terminan subsidiando indirectamente las atenciones del régimen subsidiado. Todo esto crea un círculo vicioso que impacta tanto a los afiliados más vulnerables como a quienes aportan mensualmente de su salario.
¿Qué implica esto para el futuro?
Si algo es evidente, es que un sistema que no es financieramente autosuficiente no puede sostenerse indefinidamente. Y hay que decirlo con claridad: SENASA ya está colapsando, aunque no se diga oficialmente.
Proveedores reclamando atrasos de pagos. Usuarios desmotivados y considerando migrar. Cobertura cada vez más limitada. Un déficit que crece en silencio.
Esto no es solo un tema de política de salud. Es un asunto de transparencia, planificación financiera y derechos ciudadanos.
Una nota sobre mi perspectiva
Quiero aclarar que no soy economista ni especialista en macrofinanzas públicas. Sin embargo, como abogada corporativa, mi trabajo implica analizar la viabilidad financiera de negocios, identificar riesgos económicos, evaluar sostenibilidad de operaciones y proyectar escenarios futuros, sobre todo cuando se trata de adquisiciones, fusiones o reestructuraciones. Por eso, aunque esta es mi opinión como usuaria y ciudadana, la comparto desde un enfoque técnico que combina la experiencia jurídica con el análisis financiero básico que todo profesional del derecho corporativo realiza.
Mi conclusión como usuaria y profesional
Como ciudadana, agradezco que exista una aseguradora estatal que garantice cobertura a los más vulnerables. Como contribuyente, cuestiono la sostenibilidad de un modelo que se financia parcialmente con los salarios de los que trabajamos en el régimen contributivo. Como madre, no estoy dispuesta a exponer a mi hijo a un sistema que en la práctica cubre menos y obliga a pagar mucho más de bolsillo.
Si no hay cambios profundos, muchos terminaremos migrando al régimen privado. Y eso solo profundizará la crisis.
Referencias y fuentes consultadas
- Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL). Boletín Estadístico 2023.
- Ley No. 87-01 que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social.
- Portal oficial de SENASA: www.arssenasa.gob.do
- Experiencia personal documentada (noviembre 2024).